Porque sí o porque no ... La vida transcurre entre días y razones, sentidos y vacíos, no hay punto medio pero nos obligamos a buscar el equilibrio, todo se da prediseñado, el sistema ya está establecido, solo debes aprender o mejor imitar, no saldrás vivo entonces no hay nada de que preocuparte, lo que te pasa, le pasa a los demás, por lo cual no tienen ninguna importancia, no seas trascendental, todos ya lo vivimos o lo viviremos. Dale levántate, aprende a vivir con ella, no lo sientas déjalo, pero cuidado hoy en día somos una sociedad sensible, consciente de las emociones y con espacio para la sentimientos, no te rindas, pero no avances tanto sé pero no muy original, muévete pero no demasiado, haz lo que tengas que hacer sin pensarlo, para encajar en esta manada descarada, cambiante e imitadora que no tiene límites, memoria o conocimientos una sociedad clasista, naciente de los cimientos del fracaso del siglo anterior, tibia en cuanto lo real y valedero pero rápida y puesta para procrastinar, confundir prioridades y redireccionar negativamente los valores que tanto ha costado instaurar, ya no están los tiempos de la lucha justa, palabra honrada o valerosidad.
Allí en una villa hermosa, sin tiempo ni espacio se encuentra todo lo perdido, lo nunca encontrado, lo siempre escondido, lo venerado, se halla el humanismo, las artes reales, lo valeroso.


