El tiempo una de las más interesantes variables que acompañan la vida del hombre; en mi afán de vida lo he ignorado, me ha acompanado en mis mejores y peores momentos, no solo a mi sino a toda la raza o mas bien a todas las razas, la diferencia es que los demas acompañantes de este lugar antes tan diferentemente habitado es que ellos saben que no existe, para los demás es fácil ignorar el acontecer en el espacio, lo único importante son las horas en las que se cuenta con luz y las horas en las que se carece. La vida pinta mas sencilla siempre que se mira en pasado, quizá porque no fuimos nosotros quienes afrontaron esos problemas y porque las herramientas que se tenían eran diferentes, no habían complicaciones por la socialización cuando los matrimonios eran arreglados por la familia, ni cuando el vínculo afectivo se daba por descontado, era diferente cuando la conciencia era obviada y toda la implicación que tiene ser humano se basaba en solamente procrear, el cotorreo y trabajo era el desarrollo mas que fundamental, completo del devenir humano. Las emociones tan complejas y en gran parte tan ajenas, hoy en día tienen el manejo de todo ese caos que conforma cada persona, se busca afuera lo que desde dentro se carece, ¿que carajos hacen las ideas y por que las tenemos?, mientras miro por la ventana de mi habitación y pienso, me abrumo en la cantidad abismal de beneficios que tengo sobre muchas personas que me rodean y sobre los otros tantos miles de los que solo he escuchado en las noticias o por medios sociales, todo lo que hacemos a lo largo de los días y noches que son nuestra vida es solo una forma de matar el tiempo, la mía es esta, escribir en papel o pantallas ideas que sobrecargan mi mente pero que cuando las tallo en los medios, cobran un sentido, en una sociedad en donde miles de millones buscan un espacio, donde el discurso incrementa las opiniones, peligrosamente influyendo en aquellas personas que tienden a la crueldad y no echan mano de la empatía o los valores que tanto trabajo han costado. Aquí donde los humanos pierden el camino de retorno y llegan al temor antes manifestado por Nietzsche, allí tengo junto con otros tantos que abrirme camino y matar la soledad con pensamientos ajenos, porque no quiero sentir la y tampoco quiero dar espacio a la tristeza que por las masas es bien conocida, mientras trazo palabras y me detengo cada tanto a escuchar y observar lo que otros ignoran. Yo soy, Yo soy el vigilante.

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